Un famoso explorador escocés, cuando ya era viejo, tenía a algunos jóvenes fascinados por las historias que contaba de los momentos más excitantes de su vida. Contaba cómo disparó a un tigre que se lanzó sobre él, cómo había salvado un náufrago que llevaba dos días en un bote, cómo había visto las maravi­llosas salidas del sol desde un pico en el Himalaya, y muchas cosas más.

“Pero yo estoy esperando tener una emoción muchas más fuerte que todas estas”.

Sus oyentes se sorprendieron y suponían que sus días de explorador no habían terminado.

“¿Entonces, está planeando algún otro viaje?”

“No,” replicó, “estoy pensando en los cinco primeros minutos después de la muerte”.

 

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