GOTAS DE ESPERANZA

. Oíd una historia verdadera y aleccionadora: Una muchacha frívola se cayó patinando y se rompió una costilla. Transcurrió una semana y otra, y no llevaba camino de curarse. Pasaron meses y la muchacha, en el lecho, comenzó a desesperarse. Pero entonces, se abrió su alma a la gracia y, a medida que pasaban los años, su oración se hacía más resignada.

 

¿Sabéis cuánto duró su oración? ¡Treinta y ocho años!

¿Y sabéis quién era esta muchacha? Hoy está en los altares y se llama santa Lichobina.

 

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