TENTACION- MORTIFICACION

San Bernardo en una tentación vehe­mente, se arrojó a un estanque medio hela­do: “¡A ver si todavía viene con exigencias mi cuerpo!”

San Francisco, en medio de las gran­des tentaciones que le atormentaban, se acostó en un lecho de ortigas: “¡A ver si todavía grita mi cuerpo!”

San Martiniano, al sentir la espuela de la tentación, puso un pie en la llama: “¿Duele? ¿Cómo, pues, te dolerá cuando estés ardiendo en el fuego eterno?

 

El Joven y Cristo, pag.52 Tihàmer Toth,

Editorial latino Americana.

 

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