MARIA, REFUGIO DE LOS CRISTIANOS

Virgen Inmaculada, toda pura, libre de corrupción y de mancha, soberana, esposa de Dios. Por tu inefable alumbramiento has unido al Verbo de Dios con los hombres. Haz acercado los cielos a nuestra raza, expulsada de allí.

Esperanza única de los desesperados, socorro de los combatientes, protección segura de los que acuden a ti.

Refugio de los cristiana, no me desdeñes, aunque pecador y maldecido. He abusado de mí mismo con pensamientos, palabras y acciones vergonzosas. Por pereza de voluntad me he convertido en esclavo de los placeres de la vida.

Pero tú, Madre de Dios, amante de los hombres, sé bondadosa y ten piedad de mí, pecador y pródigo.

Recibe la oración que sube hacia ti de mis labios sucios.

Confiado en tu amor maternal, calma a tu Hijo, nuestro Maestro y Señor para que me abra las entrañas de su amor compasivo. Que olvide mis innumerables pecados y me haga observar fielmente sus mandamientos. Asísteme siempre, tu, misericordiosa, compasiva y buena.

En esta vida, sé mi protección pronta, mi defensa y mi muro contra los ataque de mis enemigos, mi guía hacia la salvación. En el momento de la salida de este mundo, rodea con tu ayuda mi pobre alma y aleja de ella las sombrías miradas de los malos espíritus.

En el día terrible del juicio, líbrame de la condenación eterna y hazme heredero de la gloria inefable de tu Hijo nuestro Dios.

Que yo obtenga esta gracia, santísima Madre de Dios, por tu mediación, por tu ayuda, por la gracia y el amor a tu único Hijo, nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo.

A él toda la gloria, honor y adoración con su Padre y con su Espíritu bueno, santo y dador de vida, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

Pablo el Monje

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