ESPIRITU DE LUCHA: TODO ESFUERZO TIENE SU RECOMPENSA

Conoceréis el cuento del niño que vio por primera vez el arco iris y quedó tan embelesado por la hermosura de la visión, que quiso aprisionarla costase lo que cos­tase.

Se puso en camino persiguiendo el arco iris. Un arroyuelo le cerraba el paso, las espinas desgarraban sus pies, iba de montaña en montaña, por fin se sentó sin aliento, cubierto de sudor, en un peñasco… No pudo capturar el arco iris.

¿Trabajó en vano? No. Durante el camino, mientras perseguía el arco iris y escalaba las montañas, sus mejillas se pintaron de rosas, su sangre circuló con fuerza, y finalmente descubrió un paisaje magnífico, donde el aire daba vida, hechiza­ban los cantos de los pajarillos, un horizon­te sin igual recreaba sus ojos ansiosos de grandezas.

 

El Joven y Cristo, pag.196 Tihàmer Toth,

Editorial latino Americana.

 

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