DIOS LO VE TODO

Los ejércitos de Otón, rey de los checos y del emperador Rodolfo estaban frente a frente para comenzar la refriega, cuando Otón se asustó de la fuerza del enemigo, muy superior a la suya y prometió prestar juramento de fidelidad a Rodolfo.

Pidió par favor no tenerlo que hacer públicamente, sino en secreto, sin ser vista por nadie, en la tienda imperial. Cuando estaba hincado de rodillas ante Rodolfo, las cortinas de la tienda según plan precon­cebido, cayeron al suelo repentinamente, y todo el ejército vio el temblor con que se arrodillaba Otón ante el emperador.

 

El Joven y Cristo, pag.149 Tihàmer Toth, Editorial latino Americana.

 

 

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