CRISTO DA SU VIDA PARA SALVAR LA MIA

El día 23 de mayo de 1927, la China fue devastada par un terremoto tan terrible que la humanidad no conocía otro igual. Aldeas enteras fueron arrasadas, y millares de hombres perecieron bajo los escombros.

Las monjas de Sisiang, según lo con­signó el semanario intitulado “América”, precisamente se preparaban para la santa Misa cuando empezó el terremoto y se desplomó la capilla.

Al sacar después de los escombros el cadáver de la superiora, fueron encontrados debajo del mismo dos niños aún vivos, a quienes defendió con el muro de su cuerpo la monja heroica en el momento del derrum­bamiento. La muerte de la superiora salvó la vida de los pequeñuelos.

 

El Joven y Cristo, pag.179 Tihàmer Toth, Editorial latino Americana

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