MARTIRIO

Un muchacho de doce años, Cirilo, fue expulsado de su casa por su padre a causa de su fe católica. El juez pagano, para intimidarle, le mostró uno a uno los instrumentos del martirio. Cirilo, exclamó: “¡Aprisa, aprisa, quiero llegar cuanto antes al cielo!”. Y durante el suplicio fue él quien consoló a los espectadores que rompían en llanto.

 

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