MARTIRIO POR CRISTO

Pedro Almak, esclavo de diez años de edad en el norte de Africa, después de haber recibido fuertes golpes de su amo, tirano y cruel, por no querer renegar de su fe cristiana, fue interrogado por él.

– ¿Qué hace ahora tu Jesús?

– Me da fuerzas para sufrir aún más. Dijo el niño.

Enfurecido el amo, ordenó que le azotasen con mayor fuerza, y añadió:

– ¿Qué puede hacer ahora por ti ese Jesús en quien crees?

– Me hace pensar en la recompensa del cielo.

El tirano mandó flagelarle de nuevo hasta que se le vieron los huesos, y ante los gemidos que exhalaba la inocente víctima, le preguntó con feroz alegría:

– Dime, ¿Qué puede hacer ahora por ti Jesús?

El mártir, agonizante, contestó con voz entrecortada:

– Me da ánimo para rezar por ti y perdonarte…

Y, dicho esto, expiró…

 

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