MARTIRIO

Cerca de Guadalajara tomaron preso a un niño de doce años porque andaba repartiendo hojas para un boicot. Le preguntaron quién se las había dado, pero no le sacaron ni una palabra. Le amenazan con azotes y con la muer­te; pero no cede. Esperaban con un plan diabó­lico a que su madre, que le buscaba desolada, váyase a ver si está en al cárcel. Llegó, en efecto, la infeliz mujer con alimento para su hijito. Allí delante de ella azotan al valeroso niño. Pero la madre, como la de los macabeos, le alienta a cumplir con su deber (se guardar el secreto), repitiéndole entre sollozos: ¡No digas, hijo, no digas! Acomedidos de rabia infernal, los soldados al verse vencidos por un niño y por una mujer, quiebran los brazos al héroe de doce años, que a conse­cuencia de esto murió.

 

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