MARTIRES

Tomás Moro, gran canciller de Inglaterra (+1535), condenado a muerte por Enrique VIII por haberse mantenido fiel a la ley de Dios, al subir al patíbulo se acercó al verdugo y, abrazándole, le dijo sonriente: “¡Amigo, tú me abres la puerta del cielo!”.

 

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