MARTIRES

San Juan Fischer, cardenal y obispo de Rochester (+1535), ya anciano y decrépito, fue condenado a muerte por Enrique VIII por no haber firmado lo que el rey, impía y injustamente, pretendía.

Al salir de la cárcel, escuálido y extenuado, tenía que esforzarse por andar; pero cuando vio el patíbulo, donde había de dejar la cabeza, arrojó el bastón en que se apoyaba, exclaman­do: “¡Andad, pies míos, que estamos muy poco distantes del paraíso!: Ite, pedes; paulo a Paradiso distamus!”.

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