MARIA / SU PRESENCIA EN LEPANTO

En aquellos años, los turcos, siendo una gran potencia, quisieron invadir toda Europa, aprovechando de la discordia que había entre las naciones europeas y así acabar con la civiliza­ción cristiana, imponiendo la musulma­na.

Ante tan gran peligro, el Papa Pío V armó a la Iglesia con el Santo Rosario para la defensa de la civilización cris­tiana de Europa. Con esa arma logró unificar a los jefes de los estados europeos y vencer en Lepanto la flota turca. El sultán Solimán decía durante la guerra: “Le tengo más miedo a las oraciones del Papa que a los ejércitos europeos”.

El 7 de octubre de 1571, la flota cris­tiana derrotó clamorosa­mente a la turca. A las doce de ese mismo día; el Papa estaba hablando de la administración del Vaticano con el conde Bussot­ti. De pronto, interrumpe la conversa­ción, se asoma a la ventana y, mirando hacia oriente, exclamó: “No nos preocupemos más de estos proble­mas. Demos gracias al Señor. La Virgen ha hecho el milagro. La flota cristiana ha triunfa­do”. Luego dio orden de que a medio día todas las campanas tocaran para honrar a María. en señal de gratitud por haber salvado a la civili­zación cristiana de los ataques musulmanes.

 

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *