GOTAS DE ESPERANZA

Quilón de Esparta, uno de los siete sabios de Grecia († 594 a. C.), logró apoderarse de la Acrópolis de Atenas en ausencia de los más valerosos atenienses. Esperaba ese audaz guerrero ocupar la ciudad con pocos hombres. Pero. los arcontes se apresuraron a asediar la Acrópolis, y los rebeldes se vieron obligados a salir. Para no caer en las manos de sus enemigos, se ataron todos a una cuerda ligada a la estatua de Palas Atenea. Así estaban seguros de su vida, porque los malhechores apoyados de algún modo en aquella divinidad no podían ser matados.

Estaban los rebeldes casi a salvo cuando, de súbito, la cuerda se rompió. Todos fueron asesinados sin piedad.

He aquí la cuerda de salvación para los pecadores: la santísima Virgen, la cual nos obtiene las gracias aun antes de que se las pidamos, porque ve nuestras necesidades.

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