CONSECUENCIA DEL PECADO

En cierta ocasión, un muchacho le preguntó a su maestro qué era el pecado y qué efecto dejaba en el alma. El sabio maestro le dijo que cogiera una tabla y cada vez que cometiese un pecado clava­se un clavo en la tabla y, por cada acción buena que realizase, sacara uno. Cuando ya no quedaban clavos en la tabla. El muchacho se apresuró con gozo a mos­trar la tabla aquella. El educador se limitó a comentar: “en efecto, no queda ningún clavo; pero fíjate como la has dejado.” Había quedado llena de agujeros. Así es el pecado en el alma.

 

 

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